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Buena Vida


La ciencia se está alejando de medicamentos que estimulan la producción de insulina y se está enfocando en el desarrollo de estimulantes del páncreas, pero en demanda.

El problema de la diabetes es que aunque se sabe mucho de ella, todavía falta aprender. Los científicos investigan por qué se comporta diferente entre persona y persona y por qué unos responden bien a una terapia y otros no. Muchas preguntas. Algunas respuestas. Pero la búsqueda no se detiene.

“Queremos saber por qué se puede controlar a un paciente con una inyección de insulina de larga duración una vez al día y a otro con una inyección de larga duración una vez al día y tres inyecciones –una antes de cada comida–, por qué algunos que se controlan con pastillas y otros no”, expuso el endocrinólogo Efraín Rodríguez Vigil, quien posee más de 30 años de práctica.

La premisa no puede ser más sencilla: para controlarla hay que saber por qué se produce. “Hasta ahora sabemos que en la diabetes hay una resistencia a la insulina, sobre todo en la tipo 2, porque la tipo 1 es completamente diferente, ya que en esta lo que hay es una destrucción de las células beta del páncreas. Pero en el paciente tipo 2, que es la población mayor –un 95 por ciento de los casos– investigamos por qué sigue apareciendo”, manifestó el experimentado doctor.

Y aunque ya se ha establecido que factores como la herencia, grupo étnico, la edad, el peso, inactividad física y la genética contribuyen a su desarrollo, la ciencia aun no ha encontrado la mejor manera de evitar las complicaciones que surgen por el descontrol de la afección. “En esta área se ha investigado mucho y nos estamos alejando de utilizar medicamentos que estimulan la producción de insulina y nos estamos enfocando más en el desarrollo de estimulantes del páncreas, pero en demanda”, sostuvo Rodríguez Vigil. En “demanda” quiere decir que dependiendo de la cantidad de azúcar que el cuerpo tenga, dependerá lo que el páncreas haga con la producción de insulina.

En este grupo de medicamentos hay tres versiones, los que imitan el efecto de las Incretinas, los análogos a la Incretina que produce el cuerpo y los llamados medicamentos inhibidores de la enzima DDP-4. “Las Incretinas son hormonas naturales que se producen en el intestino ante la presencia del alimento ingerido y provocan una producción en demanda de insulina. Al evitar la destrucción de estas hormonas hay más hormona natural estimulando la producción de insulina por el páncreas y el azúcar se mantiene en unos niveles normales”.

“En el grupo de los bloqueadores de la enzima DDP-4, que son principalmente orales existen dos en el mercado, la Sitagliptin y la Saxagliptin. Estos medicamentos bloquean la destrucción de las Incretina., explicó a Buenavida desde su oficina en Carolina. Estos medicamentos no producen ganancia de peso en los pacientes.

Además de estos, existen los otros medicamentos análogos a la Incretina que produce el cuerpo y que han sido creados en el laboratorio. Existe solo uno en el mercado llamado Liraglutide. Este medicamento tiene que ser inyectado una vez al día. Tiene la ventaja de que quita el apetito, así que el paciente pierde peso, efecto muy importante porque el 90 por ciento de los diabéticos está sobrepeso”, dijo.

Existe también un medicamento llamado Exenatide que imita la acción de las Incretinas. Solo hay uno en el mercado. Este se utiliza dos veces al día –antes del desayuno y antes de la cena–, pero ya hay una preparación, próxima a salir al mercado, que se utiliza una vez a la semana. Al igual que el Liraglutide, este disminuye el apetito por lo que el paciente pierde peso.
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Pero la búsqueda no se detiene ni un instante. Según el endocrinólogo, en la línea de investigación hay varios medicamentos para tratar la diabetes. Uno de ellos pretende evitar que el cuerpo reabsorba el azúcar que llega al riñón. “Esos bajan el azúcar, haciendo que se pierda más de ella por el riñón”, acotó.

Pero estas no son las únicas posibilidades. Los científicos están inmersos en una carrera contra el reloj, experimentando con diferentes alternativas para dar, sino con la cura, con una terapia que les de a estos pacientes una mejor calidad de vida. Y claro, más vida. Otro fármaco que se está probando actúa dentro de las células. “Se postula que esta célula tiene un sistema enzimático que envía un estímulo para que se abra un canal para que entre azúcar dentro de la célula. Ese es el mecanismo fisiológico normal. En los diabéticos esta enzima está bloqueada. Se están probando medicamentos para que la estimulen y vencer el bloqueo”, indicó quien ha participado en varios estudios investigativos.

“Además de eso seguimos investigando con el páncreas artificial, con las células beta que se inyectan. Los pacientes que han recibido la inyección de células han estado un tiempo bastante largo sin tener que utilizar insulina. Esto se usa más en pacientes tipo 1 y en los que están recibiendo trasplantes”, expresó antes de mencionar otra alternativa bajo análisis.

“En este momento estamos usando medicamentos que tienden a agotar la reserva de insulina del páncreas, que fueron muy buenos en el pasado pero ahora hay unos nuevos que lo buscan proteger la función secretora del páncreas, es decir, evitar que se agote el páncreas, controlar al paciente sin que gane más peso, porque la insulina y estos medicamentos antiguos, que son muy buenos, hacen que la persona gane peso”, lamentó enfatizando que en la medida que el paciente pierda peso, controla mejor la diabetes.

Por Sandra López

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